El pueblo de Moguer ha vivido durante estos días una intensa Romería en honor a la Virgen de Montemayor 2026, marcada por la devoción, la convivencia y el profundo sentimiento que une a los moguereños con su patrona. Unas jornadas en las que la fe ha vuelto a convertirse en el gran hilo conductor de una celebración que trasciende generaciones.
Porque en Moguer, hablar de Montemayor es hablar de identidad. Moguer es Montemayor y Montemayor es Moguer, una unión imposible de explicar con palabras y que alcanza su máxima expresión durante los días de romería.
La emoción comenzó el pasado viernes con la llegada al Coto de Montemayor de la Hermandad Matriz de Moguer y del resto de hermandades filiales, que volvieron a llenar de vida, color y devoción el entorno de la patrona. Desde ese momento, miles de romeros se entregaron por completo a una celebración que mezcla tradición, fe y convivencia.
La jornada del sábado estuvo marcada por unas condiciones meteorológicas adversas que, sin embargo, no impidieron que se desarrollaran algunos de los actos más tradicionales de la romería. La ofrenda floral y las presentaciones de hermandades pudieron celebrarse, demostrando una vez más la entrega inquebrantable de los devotos de Montemayor.
Ya el domingo, el día grande de la romería, el coto amanecía preparado para vivir una jornada inolvidable. Por la mañana tuvo lugar la Solemne Función Principal Pontifical, reuniendo a cientos de fieles en torno a la Virgen.
Pero sería por la tarde cuando el sentimiento alcanzaría su punto culminante con la esperada procesión de la Virgen de Montemayor por su coto. La Reina de los Pinares volvió a recorrer los caminos rodeada de vivas, lágrimas, cantes y muestras de amor de un pueblo que siente a su patrona como parte esencial de su vida.
Entre pinos, carretas y peregrinos, Moguer volvió a demostrar que su romería es mucho más que una tradición. Es memoria, es fe y es sentimiento compartido.
Un año más, la Virgen de Montemayor volvió a iluminar el camino de su pueblo y a dejar estampas imborrables en el corazón de todos sus devotos.














