¿Tiene sentido que Huelva aspire a contar con un aeropuerto propio teniendo relativamente cerca infraestructuras consolidadas como las de Sevilla y Faro? Para el catedrático de la Universidad de Huelva, Francisco José Martínez, la respuesta no admite demasiadas dudas: sí. El profesor considera que la provincia sigue padeciendo un déficit histórico en materia de comunicaciones y transporte, una carencia que, en su opinión, condiciona seriamente sus posibilidades de crecimiento económico, turístico e incluso empresarial.
Martínez sostiene que la falta de conexiones rápidas y eficientes continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo de Huelva. Aunque la provincia posee un enorme potencial gracias a sus playas, espacios naturales, patrimonio y posición estratégica entre Andalucía y Portugal, muchas de esas ventajas quedan limitadas por las dificultades de acceso. A su juicio, disponer de una infraestructura aeroportuaria propia permitiría mejorar la competitividad del territorio, atraer nuevas inversiones y reforzar sectores clave como el turismo, la logística o los servicios.
Durante su intervención, el catedrático recurrió además al ejemplo del Algarve portugués para respaldar su argumento. Según explicó, esta región vecina, cuya extensión es aproximadamente la mitad de la provincia onubense, dispone de un aeropuerto internacional que mueve alrededor de diez millones de pasajeros al año y que se ha convertido en uno de los más relevantes de Europa dentro del ámbito turístico. Para Martínez, este caso demuestra cómo una infraestructura aeroportuaria puede actuar como motor económico y contribuir decisivamente a transformar un territorio.
El profesor también subraya que la comparación con el Algarve no solo debe entenderse desde el punto de vista turístico, sino también como un ejemplo de planificación estratégica. Mientras el sur de Portugal ha logrado consolidar un modelo basado en la conectividad internacional y la llegada masiva de visitantes, Huelva continúa dependiendo de aeropuertos situados a varias horas de distancia, lo que reduce parte de su capacidad para competir en igualdad de condiciones con otros destinos del sur peninsular.
En este contexto, Martínez defiende que abrir el debate sobre un aeropuerto en Huelva no es una cuestión de rivalidad con Sevilla o Faro, sino una reflexión sobre las necesidades reales de una provincia que, pese a su potencial, sigue reclamando mejores infraestructuras para impulsar su desarrollo futuro.
















