Lo ha vuelto hacer, el Ayamonte CF ha vuelto a ganar en casa este domingo en su cita frente al Torreblanca CF. El equipo sevillano, dirigido por Alfonso Lozano, planteaba un partido rocoso, difícil, de esos que a los equipos que les gusta manejar la pelota les cuesta sacar adelante.
Al comienzo de los primeros cuarenta y cinco minutos, el conjunto de Alejandro Ceballos comenzaba a cobrar protagonismo en el juego, con la buena noticia de contar de nuevo en el once inicial con un futbolista primordial en la organización del juego, el portugués Januario. Sin embargo, con el paso de los minutos el partido se fue rompiendo y el Torreblanca se iba llevando a los locales cada vez más a su terreno, dejándonos una primera mitad con un fútbol parado, sin claridad y aburrido, hasta tal punto, que Ceballos tuvo que ejercer su primer movimiento en los banquillos sacando a Diego Cueto e incorporando a un delantero puro como Dani Gómez, recordemos que Pedro Chacón era baja para este partido.
Los equipos se iban al descanso con tablas en el marcador, para dar pie a una segunda mitad que comenzaba igual que había terminado la primera, con un juego bajo de revoluciones, intermitente y con una colegiada, Lorena del Mar Trujillo, que tuvo que sacar la tarjeta amarilla en más de una ocasión. El ambiente se caldeaba y los de Ceballos no encontraban los espacios ante un Torreblanca muy cerrado, hasta que en el 70’ llegaba el gol de los visitantes, remate de cabeza de Tejada tras un centro lateral. Por el desarrollo de los acontecimientos la derrota era lo más deducible, sin embargo, el Ayamonte no dejó de creer hasta el último minuto y, en 84′, llegaba el penalti a Andrés Bermúdez, una pena máxima que materializaba Bruno Fernandes para levantar a todo el público del Ciudad de Ayamonte.
El milagro llegó a falta de dos minutos para el final de los 90 de partido, libre directo al borde del área que Januario lanzaba, sacándose de la chistera un balón picado por encima de la barrera del equipo visitante que Yuse acaba empujando hacia dentro.
Cuando un equipo cree y está en racha, es imparable, de nuevo tres puntos que les permiten seguir soñando y les dejan a tan solo un punto del líder de la clasificación.

















