Los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) han expresado este jueves, durante la misa funeral celebrada en el Pabellón Carolina Marín de Huelva, su compromiso de “luchar desde la serenidad” para “saber la verdad” de un siniestro que se ha cobrado la vida de quienes han definido como “los 45 del tren”.
Así lo ha expresado, en el tramo final de la misa funeral, Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las onubenses fallecidas en el Alvia, quien ha tomado la palabra junto a su hermano Fidel en nombre de las familias de las víctimas, ante más de 4.000 personas, en una ceremonia presidida por los Reyes y con amplia presencia institucional.
Sáenz ha iniciado su intervención reivindicando que esta misa era “el único funeral que cabía”, subrayando que “la única presidencia que queremos a nuestro lado es la de Dios”, bajo la mirada de la Virgen de la Cinta, en alusión al aplazado homenaje de Estado, aún sin fecha por las reticencias de las familias.
“EL ÚNICO FUNERAL QUE CABÍA. ANDALUCÍA ES UN PUEBLO CREYENTE”
“Huelva es una tierra mariana. Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo”, ha afirmado, agradeciendo a quienes acudieron “por amor, por compasión, por empatía”, e incluso a quienes lo hicieron “por agenda”. También ha tenido palabras de gratitud para el pueblo de Adamuz, “ese pequeño rincón que nunca olvidaremos”.
Durante su discurso, recibido con una ovación de más de dos minutos, Sáenz ha agradecido a las instituciones que actuaron “desde el minuto cero”, aunque ha reprochado la lentitud de la información, recordando que “siempre es mejor saber que imaginar”.
Asimismo, ha lanzado una crítica al clima político, señalando que las 45 víctimas formaban parte de una sociedad polarizada que “se empezó a resquebrajar hace mucho tiempo”.
AGRADECIMIENTO A LOS VECINOS DE ADAMUZ
Sáenz ha destacado la entrega de los vecinos de Adamuz, que “sin pensar en las consecuencias” se sumaron al caos, al dolor y a las lágrimas para ayudar a los heridos y acompañar a las familias, ofreciendo cobijo, sustento y, sobre todo, cariño y humanidad.
También ha reconocido la labor de los cuerpos de seguridad y emergencias, así como de los voluntarios de Cruz Roja, citando: “Si no puedes curar, alivia; si no puedes aliviar, consuela; si no puedes consolar, acompaña”.
Ha resaltado igualmente el papel de las pequeñas corporaciones locales y de alcaldes que demostraron que “hay que ser grandes como personas para ser grandes como servidores públicos”.
“ESTA HERIDA NUNCA CERRARÁ”
El momento más emotivo llegó al recordar a las 45 personas fallecidas:
“Eran padres, madres, hermanos, hijos, nietos… la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas. No solo eran los 45 del tren, eran vidas llenas de esperanza”.
“Somos las 45 familias a las que se les paró el reloj a las 19.45 de aquella tarde fatídica”, ha dicho, proclamando que “lucharemos por saber la verdad”, porque “solo la verdad ayudará a curar esta herida que nunca cerrará”.
Ha concluido asegurando: “Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, y lo haremos desde la serenidad y la paz, sabiendo que ahora duermen en los brazos de la Virgen de la Cinta”.



















