La localidad de La Redondela ha celebrado este Domingo de Resurrección su tradicional Fiesta del Huerto, una de las manifestaciones religiosas más singulares de la Semana Santa, con orígenes que se remontan al siglo XVII. La jornada ha reunido a centenares de personas, entre vecinos y visitantes, que no han querido perderse esta emblemática cita.
El momento central del día ha sido la conocida procesión del Niño Perdido, que cada año transforma las calles del municipio. Desde la parroquia de Nuestra Señora de los Doce Apóstoles partieron las imágenes de la Virgen de la Esperanza, patrona de la localidad, y del Niño Jesús, popularmente llamado Niño de la Bola.
Uno de los instantes más esperados tuvo lugar en el enclave del Lejío, donde los jóvenes habían preparado un “huerto” simbólico con hojas de palmera. Allí se escenificó la tradicional representación en la que el Niño se separa de la Virgen, iniciándose una búsqueda cargada de simbolismo. Durante este recorrido, la imagen de la patrona protagoniza varias carreras y tres caídas antes del reencuentro, recreando pasajes de la Pasión.
Tras el esperado abrazo entre madre e hijo, ambas imágenes continuaron la procesión juntas, acompañadas por música y el fervor del público, poniendo el broche final a los actos de la Semana Santa en esta zona de la costa onubense.
Como es tradición, la jornada concluyó con las subastas de enseres y varas de mando, una práctica que contribuye al mantenimiento de esta celebración histórica, transmitida de generación en generación.


















