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Huelva reclama pista propia: el aeropuerto que puede cambiar el futuro de la provincia

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Cada noche, cientos de onubenses contemplan cómo los aviones sobrevuelan el cielo de Huelva camino de otros aeropuertos. La imagen, aparentemente cotidiana, resume una de las grandes contradicciones de la provincia: el espacio aéreo existe, pero Huelva continúa sin disponer de una infraestructura que le permita incorporarse a esa red de conexiones.

Durante años, el Aeropuerto Cristóbal Colón fue percibido como un proyecto recurrente condenado a permanecer sobre el papel. Sin embargo, el debate ha cambiado de dimensión. Ya no gira únicamente en torno a la construcción de una pista, sino sobre el papel que la conectividad juega en el futuro económico de una provincia que aspira a consolidarse como referente turístico, agroalimentario, industrial y energético.

El proyecto, impulsado íntegramente con capital privado y respaldado actualmente por grupos empresariales como Ávoris, Azvi, Caja Rural del Sur y Grupo Lyncis, ha logrado algo poco habitual: reunir alrededor de una misma infraestructura a representantes de sectores muy diferentes que coinciden en una misma idea. La falta de comunicaciones está restando competitividad a Huelva.

La cuestión ya no consiste únicamente en preguntarse si un aeropuerto atraería turistas o facilitaría las exportaciones. La pregunta que comienza a repetirse entre empresarios, investigadores y profesionales es otra: ¿puede una provincia seguir aspirando a competir en igualdad de condiciones cuando continúa dependiendo exclusivamente de las infraestructuras de otros territorios?

Mucho más que turismo

Uno de los argumentos más repetidos por quienes defienden el proyecto es que el aeropuerto no debe entenderse únicamente como una infraestructura turística.

El catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Huelva, Juan Antonio Márquez, recuerda que hace ya dos décadas los estudios realizados sobre esta infraestructura concluían que la provincia reunía las condiciones necesarias para hacer viable un aeropuerto apoyado tanto en el transporte de pasajeros como en el movimiento de mercancías.

En su opinión, la proximidad de Sevilla o Faro no resuelve las necesidades logísticas de Huelva. Ambas instalaciones cumplen funciones propias, pero no sustituyen una infraestructura diseñada para responder a la realidad económica onubense.

Su reflexión es contundente: las provincias que hoy lideran buena parte del crecimiento turístico del sur de España comenzaron a despegar precisamente cuando mejoraron su conectividad aérea.

Competir durante todo el año

Si existe un sector donde la falta de conexión aérea se percibe con mayor claridad es el turístico.

Duarte Nóbrega Vasconcelos, director de Barceló Hotels & Resorts, considera que disponer de un aeropuerto propio permitiría competir en igualdad de condiciones con otros destinos del sur peninsular.

No se trata —explica— de atraer todavía más visitantes durante agosto, cuando la ocupación ya es elevada, sino de generar actividad durante los meses en los que buena parte de la planta hotelera permanece infrautilizada. Una mayor conectividad favorecería el turismo internacional, los congresos, los viajes de empresa y los eventos deportivos, permitiendo ampliar la temporada y ofreciendo una mayor estabilidad al empleo vinculado al sector.

El verdadero problema aparece cuando el visitante aterriza en Sevilla o Faro. Lo que sobre el mapa parece un trayecto relativamente corto se convierte, para un turista internacional que utiliza transporte colectivo, en varias horas adicionales de desplazamiento, con cambios, esperas y repartos por distintos hoteles.

Para muchos operadores turísticos, ese tiempo adicional termina siendo determinante a la hora de elegir otro destino.

La provincia invisible

Para Daniel Toscano, presidente de la Cámara de Comercio de Huelva, el problema trasciende incluso la movilidad física. Huelva, sostiene, sufre una importante invisibilidad internacional porque carece de una puerta de entrada propia.

Mientras otras ciudades aparecen directamente en los buscadores de vuelos y en los catálogos de los grandes operadores turísticos, la provincia permanece asociada a aeropuertos situados fuera de su territorio.

Toscano utiliza una imagen muy gráfica para resumir esa situación: sobre Huelva discurre una auténtica «autopista aérea», pero la provincia carece de una salida que permita incorporarse a ella.

Esa falta de visibilidad afecta también a la capacidad para atraer congresos, inversión y nuevos proyectos empresariales.

Huelva sigue cerrando en invierno

La estacionalidad aparece una y otra vez en todas las conversaciones.

Paco Hernández Galloso, propietario del restaurante El Marinero de Punta Umbría, explica que buena parte del tejido hostelero de la costa reduce drásticamente su actividad cuando termina el verano.

El problema no afecta únicamente a hoteles o restaurantes. También repercute en proveedores, comercios, empresas de ocio, distribuidores y trabajadores que ven concentrada la mayor parte de su actividad en apenas unos meses.

Algo parecido ocurre con Antonio Núñez, empresario de referencia en el sector de la distribución, cuya actividad depende en gran medida de la temporada turística. Para mantener el servicio durante el verano necesita una estructura empresarial muy superior a la que requiere el resto del año, lo que obliga a asumir costes adicionales para conservar equipos humanos especializados.

Ambos coinciden en una idea: prolongar la actividad turística supondría estabilizar empleo, favorecer la inversión y ofrecer mayor seguridad a muchas empresas que hoy viven pendientes de apenas cuatro meses de trabajo.

El ejemplo del golf

Uno de los sectores que mejor demuestra que Huelva puede recibir visitantes fuera de la temporada estival es el golf.

José Antonio Téllez, director gerente del Club de Golf Bellavista, recuerda que buena parte de los jugadores internacionales llegan precisamente durante otoño y primavera, cuando el clima resulta especialmente atractivo.

Sin embargo, competir con destinos como el Algarve sigue siendo complicado mientras el viajero deba aterrizar en otro aeropuerto y completar posteriormente un largo desplazamiento por carretera.

Una conexión directa —explica— mejoraría la competitividad del destino, favorecería la celebración de torneos internacionales y reforzaría la inversión vinculada tanto al turismo como al ámbito residencial.

Empresa, inversión y competitividad

La falta de conectividad no solo condiciona al turismo. También afecta a quienes emprenden, invierten o desarrollan actividad económica desde Huelva.

La presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE Huelva), Cinta Martínez, resume esa realidad desde la experiencia diaria. Una provincia bien conectada —afirma— no solo facilita que lleguen visitantes, sino que permite que los propios empresarios puedan desplazarse, captar clientes, asistir a reuniones, participar en ferias, buscar socios o atraer talento con las mismas oportunidades que cualquier otra provincia.

Para muchos jóvenes empresarios, explica, cada desplazamiento a Madrid o a otras ciudades supone invertir más tiempo y recursos que sus competidores simplemente por la falta de conexiones. «La infraestructura te trae negocio, talento y oportunidades», resume.

Esa reflexión conecta con la del presidente de la Federación Onubense de Empresarios, José Luis García-Palacios, quien considera que la ausencia de avances administrativos transmite un mensaje preocupante a quienes estudian invertir en Huelva.

A su juicio, el problema ya no es únicamente la falta de una infraestructura concreta, sino la imagen que proyecta una provincia donde incluso una iniciativa íntegramente financiada con capital privado continúa bloqueada tras años de tramitación.

Para el máximo representante empresarial de la provincia, facilitar proyectos capaces de generar empleo, atraer inversión y mejorar la competitividad debería convertirse en una prioridad compartida por todas las administraciones.

Una infraestructura para el nuevo modelo económico

La provincia vive además un momento de profunda transformación industrial.

El desarrollo del hidrógeno verde, la economía circular, la minería sostenible o la agroindustria de alto valor añadido exigen una movilidad muy distinta a la de hace apenas dos décadas.

El catedrático de Ingeniería de la Universidad de Huelva José Manuel Andújar considera que la falta de aeropuerto limita la capacidad para atraer congresos internacionales, centros de decisión, investigadores o grandes inversiones. Recuerda que Huelva perdió la sede de la Agencia Espacial Española y otros eventos vinculados al ámbito científico y tecnológico por carecer de una conexión aérea propia.

Desde su perspectiva, el proyecto no debe analizarse únicamente desde el transporte de viajeros, sino como una infraestructura adaptada al nuevo modelo productivo de la provincia. Además, Andújar subraya que el diseño del proyecto incorpora elementos de sostenibilidad poco habituales en instalaciones tradicionales, como la producción de energía fotovoltaica, el desarrollo del hidrógeno verde y la utilización de combustibles sostenibles para aviación, lo que permitiría convertir el aeropuerto en una referencia medioambiental desde su propia concepción.

Más fácil llegar… y también salir

La conectividad también influye en la organización de ferias, congresos y encuentros empresariales.

Empresas que desean instalarse en Huelva o clientes que quieren visitar instalaciones industriales deben completar todavía largos desplazamientos desde Sevilla o Faro, una circunstancia que, según coinciden varios representantes empresariales, resta competitividad frente a otros territorios.

No se trata únicamente de atraer turistas, sino de facilitar la movilidad de directivos, investigadores, proveedores, compradores internacionales y profesionales que participan en la actividad económica diaria de la provincia.

Por ello, el debate sobre el aeropuerto ha dejado de ser exclusivamente turístico para convertirse en una reflexión mucho más amplia sobre el modelo de desarrollo que Huelva quiere construir durante las próximas décadas.

Una reivindicación que ya trasciende al aeropuerto

Quizá el mayor cambio producido durante los últimos meses sea precisamente ese.

La conversación ya no pertenece únicamente a los promotores del proyecto: Investigadores, empresarios, hoteleros, responsables turísticos, jóvenes emprendedores, representantes sindicales y profesionales de sectores muy distintos coinciden en señalar que Huelva necesita mejorar sus comunicaciones para competir en igualdad de condiciones.

Nadie sostiene que un aeropuerto resuelva por sí solo todos los déficits históricos de la provincia. Pero cada vez son más quienes consideran que tampoco resulta razonable seguir renunciando a una infraestructura impulsada con inversión privada mientras continúan acumulándose retrasos en otras grandes comunicaciones estratégicas.

El Aeropuerto Cristóbal Colón ha dejado de presentarse únicamente como una pista de aterrizaje. Para buena parte del tejido económico onubense simboliza una oportunidad para reforzar la competitividad, reducir la estacionalidad, atraer talento, facilitar la internacionalización de las empresas y consolidar un modelo económico más diversificado.

En definitiva, representa una pregunta que empieza a escucharse con más fuerza entre sectores muy diferentes de la sociedad onubense: si Huelva aspira a desempeñar un papel protagonista en el turismo, la industria, la logística, la energía o la agroalimentación, ¿puede seguir permitiéndose despegar siempre desde otra provincia?

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