En la capital onubense, Huelva, se ha rendido un último adiós a David Cordón, uno de los deportistas más reconocidos de la provincia y padre del joven jugador Davinchi. La misa de despedida tuvo lugar en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, donde se congregaron familiares, amigos y allegados para acompañar a la familia en estos momentos de profundo dolor.
El ambiente en el templo era solemne y silencioso, con un ritmo lento y espaciado que parecía marcar cada instante de la despedida. Un toque de campanas resonaba con fuerza, un lamento que se percibía en toda la provincia, como un eco de la tragedia que ha golpeado a Huelva tras el fatal accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. La pérdida de vecinos tan queridos ha sumido a la ciudad en un dolor colectivo, siendo esta la zona más afectada por el suceso.
Este jueves, la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús acogió la ceremonia con respeto y emoción. La urna con los restos mortales de David Cordón llegó en un coche fúnebre, y fue su esposa, acompañada por sus hijos, quien la trasladó al interior del templo. Allí, las imágenes de Nuestro Padre Jesús de las Penas y la Virgen del Amor —grandes devociones de Davinchi— se convirtieron en testigos silenciosos de esta despedida.
El vacío que deja David Cordón en Huelva es inmenso. Más allá de su legado como deportista y padre, su vida estuvo marcada por la cercanía con su comunidad y el ejemplo de dedicación y humildad que transmitió a quienes le conocieron. Ahora, los titulares de la Hermandad de las Tres Caídas custodiarán su memoria, convirtiéndose en guardianes de su recuerdo y acompañando a la ciudad en la difícil tarea de sobrellevar su ausencia.


















