La sangría de concejales socialistas en los ayuntamientos de Huelva no da tregua. Con 70 dimisiones, abandonos y deserciones registradas, el PSOE onubense atraviesa un momento de descomposición total que alcanza niveles históricos. La salida más reciente es la de Luis Albillo, concejal en Huelva capital que ha solicitado pasar a ser no adscrito, sumándose a una lista que incluye a decenas de ediles de municipios como Trigueros, Galaroza, Cumbres Mayores o Ayamonte.
Es complicado realizar el recuento dada su amplitud, pero un listado de los miembros de grupos socialistas municipales en la provincia de Huelva que se han marchado se aproxima al siguiente: Trigueros, 9 (más 3 de reserva); Huelva, 9; Galaroza, 7; Cumbres Mayores, 5; Ayamonte, 5: Higuera de la Sierra, 5; Cartaya, 5; Aljaraque, 4; Minas de Riotinto, 4; Villanueva de los Castillejos, 4; Cortegana, 3; Niebla, 3; Villalba del Alcor, 3; Aroche, 3; Castaño de Robledo, 2, y uno en Almonte. Y todo apunta a que en Huelva capital habrá dos más. Hay que estar atentos.
María Eugenia Limón, secretaria general del PSOE en Huelva, se encuentra en el foco de las críticas internas por falta de liderazgo y escaso predicamento entre sus compañeros de partido. Su breve etapa como presidenta de la Diputación Provincial y su limitada presencia en las redes del partido refuerzan la percepción de debilidad dentro de la formación.
La deserción de tantos concejales permite al Partido Popular explorar nuevas estrategias de gobierno en ayuntamientos donde carece de mayoría absoluta, y podría modificar alianzas municipales que hasta ahora dependían de Vox, según destacan fuentes políticas.
La crisis interna del PSOE onubense recuerda los tiempos en los que el partido gozaba de liderazgos sólidos como los de Carlos Navarrete y Javier Barrero, y evidencia cómo, tras años de fugas y disputas, la formación atraviesa una de sus peores etapas en la historia reciente de la provincia.


















