La jugadora onubense Carolina Marín ha puesto fin a su carrera deportiva con un emotivo acto en el pabellón Diego Lobato de Huelva, el lugar donde comenzó su historia en el bádminton y al que regresó para cerrar una trayectoria de 24 años dedicada al alto nivel. La deportista explicó que su decisión responde a la necesidad de priorizar su salud, bienestar personal y entorno cercano, asegurando que inicia una nueva etapa “muy meditada” y tomada con plena convicción.
Durante su despedida, Marín reconoció el impacto emocional del momento y recordó con sinceridad las dificultades vividas, especialmente las lesiones que marcaron su carrera. “No creo en la suerte, la suerte se trabaja”, afirmó, al tiempo que destacó el valor del esfuerzo constante como base de todos sus logros. También puso en valor el aprendizaje adquirido incluso en los momentos más duros, como su lesión en París, que definió como un punto de inflexión en su trayectoria.
La campeona olímpica quiso subrayar su vínculo con su ciudad natal, asegurando que “Huelva me ha dado la vida”, y mostró su intención de seguir vinculada al bádminton desde otras facetas como la formación o la divulgación. En su balance final, Marín reivindicó el crecimiento del deporte en España durante su carrera y agradeció el apoyo recibido, especialmente el de su familia, a la que señaló como pieza clave en su camino desde sus inicios.



















