Horas bajas las que se viven en la actualidad en la Hermandad de San Isidro Labrador de Gibraleón. Después de un año en el que las fiestas han recuperado su color tradicional y su sabor añejo, la salida de un grupo de hermanos mayores repleto de juventud y amor por esta imagen olontense ha dejado un vacío de poder en ese sentido ante la nula participación de otros grupos de la localidad en el proceso de elecciones a dicho cargo.
Ahí no queda la cosa. En las próximas semanas, una vez que la Diócesis de Huelva dé el visto bueno, una junta gestora se hará cargo de la hermandad después de que nadie se haya presentado a las elecciones para la junta directiva a tiempo. Será una junta gestora formada, principalmente, por mujeres trabajadoras de Obras Cristianas, aunque continuarán algunas personas que ya estaban presentes en la junta directiva saliente. Una junta gestora que se presentó fuera de plazo a estas elecciones, de ahí que se conviertan en junta gestora y no en junta directiva, lo que les obliga a realizar elecciones cuando se cumpla un año de su mandato.
Así pues, el próximo sábado, la junta directiva saliente realizará su último acto con motivo del traslado de la imagen de San Isidro a su ermita en la aldea que lleva su nombre. Un San Isidro que ve como Gibraleón le da la espalda en estos momentos.

















