El Santuario de Nuestra Señora del Rocío fue escenario este sábado de una emotiva celebración organizada por la Hermandad Matriz de Almonte para rendir homenaje a todos los almonteños y almonteñas que han desempeñado la responsabilidad de Hermano Mayor desde comienzos del siglo XX. Un acto cargado de simbolismo que reunió a cerca de un centenar de antiguos Hermanos Mayores y familiares de quienes ya han fallecido, unidos por la devoción a la Blanca Paloma y el recuerdo de quienes han marcado la historia de la institución rociera.
La eucaristía, oficiada por el párroco de Almonte y rector del Santuario, Francisco M. Valencia, y acompañada por los sones del Coro de la Hermandad Matriz, congregó a numerosos fieles en el templo, donde también estuvo presente la Junta de Gobierno de la Hermandad. La ceremonia se convirtió en un reconocimiento colectivo a quienes, a lo largo de más de un siglo, han asumido una de las responsabilidades más representativas dentro de la vida rociera.
La figura del Hermano Mayor ocupa un lugar destacado en la tradición de la Hermandad Matriz y en la Romería del Rocío, ya que es la persona encargada de guiar el Simpecado de la corporación hasta las plantas de la Virgen. En la institución conviven las figuras del presidente y del Hermano Mayor, siendo este último elegido por los hermanos cada Domingo de Resurrección para desempeñar su misión hasta la celebración del Rocío Chico.
Durante el acto, el presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, destacó el profundo significado de esta iniciativa, señalando que el homenaje «nace del respeto que la Hermandad siente por todos los almonteños que han sido Hermanos Mayores». Asimismo, explicó que sus nombres quedarán recogidos en una orla conmemorativa que permanecerá expuesta en la Casa Hermandad como símbolo permanente de agradecimiento y reconocimiento por su contribución a la historia de la institución.
La orla, elaborada tras varios meses de investigación y recopilación documental, recoge la relación de todos los Hermanos Mayores desde el año 1900, constituyendo un importante legado histórico que permitirá preservar la memoria de quienes han servido a la Hermandad durante más de un siglo. Este documento ocupará un lugar destacado en el Salón de la Casa Hermandad Matriz de El Rocío.
Al finalizar la eucaristía, cada uno de los antiguos Hermanos Mayores recibió una reproducción de esta orla junto a un recuerdo con la forma de la medalla de la Hermandad Matriz. El reconocimiento se hizo extensivo a los familiares de aquellos Hermanos Mayores ya fallecidos, en un gesto cargado de emoción que puso en valor el legado de varias generaciones de rocieros.
Con esta iniciativa, la Hermandad Matriz de Almonte reafirma su compromiso con la conservación de su memoria histórica y con el reconocimiento a quienes, desde la responsabilidad, el servicio y la devoción, han contribuido a engrandecer una de las instituciones religiosas más emblemáticas de Andalucía.
El acto dejó una imagen de unidad, continuidad y profundo respeto hacia quienes han formado parte de la historia de la Hermandad, consolidando un homenaje que nace con vocación de preservar el legado de una figura esencial en la tradición rociera.

















