Moguer volvió a vivir este sábado una de sus jornadas más emblemáticas con la multitudinaria procesión de las Cruces de Mayo, una celebración que continúa recuperando el protagonismo y el esplendor que la han convertido en una de las tradiciones más arraigadas del municipio.
Las calles de la localidad se llenaron de ambiente festivo, color y devoción con la participación de las ocho cruces que mantienen viva esta tradición: Madero, Picos, Friseta, Olivos, San Miguel, Galinda, Limones y Barriada Platero, cuyos cortejos recorrieron distintos puntos del municipio arropados por numerosos vecinos y visitantes.
La jornada puso de manifiesto el importante trabajo que realizan durante todo el año las distintas asociaciones y colectivos vinculados a las cruces, permitiendo que una tradición que en otros tiempos llegó a perder fuerza vuelva a convertirse en una de las grandes señas de identidad de Moguer.
La ciudad natal de Juan Ramón Jiménez volvió a demostrar su fuerte vínculo con sus costumbres y raíces, en una celebración marcada por la convivencia, la participación ciudadana y el orgullo por mantener vivo un patrimonio cultural que pasa de generación en generación.
Las imágenes de la procesión reflejaron el éxito de una jornada que reunió a cientos de personas en torno a una de las fiestas más representativas de la localidad, consolidando la recuperación de unas Cruces de Mayo que vuelven a brillar con fuerza en el calendario festivo moguereño.


















