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Huelva reclama su aeropuerto: expertos y empresarios defienden una infraestructura “clave” para el futuro de la provincia

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Huelva, con su extenso litoral virgen, su pujante agroindustria y su potencial confirmado para la energía renovable, vive desde hace décadas en un contrasentido: es la única provincia costera de la península que no puede recibir ni despachar aviones, a pesar de haber nacido hace dos décadas un proyecto serio con participación pública que se ha transformado en una iniciativa privada con inversores de primer orden, de dentro y de fuera de la provincia, que aporta todas las garantías y la seguridad necesarias.

Para dar a conocer las enormes ventajas que traería un aeropuerto para la economía de Huelva, los promotores del Aeropuerto Cristóbal Colón han recabado voces expertas del mundo académico o empresarial, referentes en diversos sectores, que ponen en evidencia esta anomalía a través de píldoras divulgativas en redes sociales que están abriendo los ojos a muchos ciudadanos: “Para el desarrollo de la provincia la construcción de un aeropuerto solo tendría ventajas y su existencia no es obstáculo para la llegada de otras infraestructuras necesarias, sino complementaria”, concluyen.

El catedrático de Economía de la Universidad de Huelva, Francisco José Martínez, es uno de los expertos que resume la base del problema de comunicaciones para los onubenses: Huelva es «una rara avis» con una de las mayores proporciones de plazas hoteleras de cuatro y cinco estrellas, pero la mayoría de sus huéspedes llegan en avión a otras provincias.

Martínez, como exrector universitario con una visión muy global de lo que puede suponer Huelva en el contexto mundial, añade otra virtud a las puramente económicas, y menciona investigaciones desarrolladas en la Onubense que “comparan a Huelva con una isla por su deficiente conectividad”. Recuerda que es la única provincia costera española —incluidas las insulares— sin aeropuerto, a pesar de contar con unas 25 000 plazas hoteleras que dependen del avión para llenarse mientras que el Algarve portugués, “con la mitad de superficie que nuestra provincia, gestiona 10 millones de pasajeros al año, al mismo tiempo que Huelva se queda fuera de los mapas”.

Numerosas tesis y trabajos universitarios confirman que la ubicación de la provincia es idónea para funcionar como ‘hub’ (centro de operaciones) natural de vuelos que conectan Canarias y África con Europa, aprovechando la proximidad de refinerías de queroseno y de complejos turísticos de gran capacidad como el Barceló Punta Umbría. En opinión del profesor Martínez “la sola presencia de estaciones de tren o aeropuertos no solo satisface una demanda, sino que la crea: la simple existencia de una terminal atrae visitantes y nuevos negocios”.

Y es que, a día de hoy, a ojos de los algoritmos de buscadores de vuelos, “la provincia de Huelva simplemente no existe”, ha denunciado en diversas ocasiones el presidente de la Cámara de Comercio de Huelva, Daniel Toscano, un firme defensor de las virtudes de esta instalación, quien además insiste en que la existencia de aeródromos cercanos (el de Sevilla o Faro) no compensa la falta de un aeropuerto propio: “El viajero europeo busca vuelos directos y no está dispuesto a desplazarse varias horas en autobús; sin un aeropuerto en Huelva, la provincia queda fuera de los mapas turísticos”.

Pero no se trata solo de turismo. Huelva produce casi todo el arándano y la fresa de España y una tercera parte de la producción de la Unión Europea, un negocio que supera los 1.000 millones de euros. Actualmente, la fruta viaja en camiones que tardan hasta tres días en llegar a Centroeuropa; para aguantar el viaje se recolecta antes de tiempo, incluso sacrificando un poco de sabor y calidad. El proyecto del aeropuerto privado Cristóbal Colón propone coordinar vuelos de carga con el ‘hub’ de Lieja (Bélgica) y crear un centro agroalimentario junto a la terminal, destacó en una reciente presentación pública el miembro del Consejo Asesor del aeropuerto y arquitecto Alfredo González. Ese cambio trascendental permitiría enviar las ‘berries’ al norte de Europa en menos de 24 horas y venderlas con la etiqueta ‘Picked yesterday’ (recogido ayer), lo que incrementaría el valor añadido del producto y abriría mercados en Asia y Estados Unidos, además del gran ahorro de tráfico rodado.

Y es que Huelva “padece una enorme invisibilidad digital, pues no aparece en portales como Skyscanner, por lo que muchos viajeros ni siquiera saben que existe como destino”, ha valorado González. Para un turista europeo que busca sol en invierno, la provincia queda fuera del radar, y la consecuencia es que nuestra temporada turística apenas dura tres meses y que las playas se cierran mientras otros destinos andaluces mantienen entre seis y diez meses de actividad.

Romper la estacionalidad turística

El turismo es el sector que más sufre el coste de la desconexión actual. En opinión de Salvador Ponce, portavoz de la Asociación de Guías Turísticos de Huelva, el aeropuerto se convertiría en “la infraestructura que más claramente marcaría un antes y un después en la provincia, porque rompería la estacionalidad”. Huelva es, recuerda, la provincia costera con mayor estacionalidad de España, donde miles de negocios abren solo tres meses al año y muchas familias tienen que alternar la recogida de frutos rojos con el trabajo en restaurantes o bares. Con un aeropuerto operativo se podría prolongar la temporada a ocho o nueve meses y atraer al turista del norte de Europa, cuyo gasto es el doble que el del visitante nacional, alimentando una red de empresas de ocio, hostelería, eventos, cultura, alquiler de coches y un largo etcétera que hoy no encuentran mercado.

Ponce ha promovido iniciativas turísticas de calado regional y ha tenido que desviar grupos de turistas a ciudades como Málaga porque en Huelva no había hoteles abiertos en diciembre, a pesar de la demanda. Con ejemplos como Castellón o Almería, donde aeropuertos modestos gestionan decenas de vuelos semanales incluso en enero, sostiene que Huelva podría reproducir el modelo y desestacionalizar su economía.

Asimismo, coincide en señalar que “la cercanía de Sevilla y Faro no sirve de excusa, porque un viajero sin coche puede tardar varias horas en llegar a Islantilla o Matalascañas desde esos aeropuertos en transporte público, lo que disuade a cualquier tour operador”.

Infraestructura estratégica con gran apoyo empresarial

El presidente de la Cámara de Comercio de Huelva, Daniel Toscano, asegura que el proyecto del Aeropuerto Cristóbal Colón mantiene a día de hoy “su calificación de estratégico a nivel nacional” y rechaza los bulos “interesados” sobre una supuesta descatalogación. Según explica, la infraestructura ya cuenta con una “autopista aérea” natural sobre la provincia y solo necesita una conexión para aprovecharla. En su opinión, operar desde Sevilla o Faro equivaldría a “tener una autopista delante de nosotros, pero no contar con salidas o acceso a la misma”. Toscano subraya que la entrada de nuevos socios de envergadura —Caja Rural del Sur, Ávoris (Grupo Barceló), Azvi y Grupo Lyncis— aporta solvencia y garantiza una visión de largo plazo, además de recordar que la propia AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) propuso la ubicación actual aprobada, entre los términos municipales de Gibraleón y Cartaya, junto a la A-49 (Autovía del Quinto Centenario).

 

En la última Asamblea General de la Federación Onubense de Empresarios (FOE), su presidente, José Luis García Palacios, reafirmó el respaldo del empresariado local al proyecto. Para la FOE, el aeropuerto es una “infraestructura estratégica que, gracias a la incorporación de nuevos accionistas, se presenta más sólida y con mayor capacidad inversora”. La patronal considera que el aeródromo “generará empleo, atraerá inversión y abrirá oportunidades para sectores clave como el turismo, la agroindustria y los servicios, convirtiéndose en un motor para diversificar la economía provincial”.

A este respecto, Francisco José Martínez también considera que la discusión AVE versus aeropuerto carece de sentido: “el AVE —que debe cruzar la provincia en su camino hacia el Algarve— y el aeropuerto son infraestructuras complementarias, pero el coste del aeropuerto representaría menos del diez por ciento de la inversión necesaria para el AVE y, mientras este tarda años, el aeródromo podría estar operando en cuatro o cinco años”.

Proyecto rentable de inversión privada

A diferencia de otros aeropuertos que han sido ejemplos de despilfarro, los impulsores del proyecto insisten en su viabilidad económica. La inversión estimada ronda los 100 millones de euros, financiada íntegramente con capital privado. “El umbral de rentabilidad se sitúa en 500.000 pasajeros, una cifra que aeropuertos como el de Vitoria ya superan, y las cartas de intención de operadores hablan de hasta un millón de pasajeros anuales gracias a tasas más bajas que otras de la red estatal”, han explicado sus promotores.

José Manuel Andújar, catedrático de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Huelva y presidente del Comité Español de Automática, coincide en que la provincia no puede depender de Sevilla y Faro y sostiene que la ausencia de un aeródromo ha hecho, por ejemplo, que el Congreso de minería metálica más importante de Europa o la sede de la Agencia Espacial Española se hayan instalado en Sevilla, “a pesar de que Huelva es el único lugar desde el que se lanzan cohetes”. También coincide en la idea de que un aeropuerto propio mejoraría la logística, tanto para el turismo como para la agroindustria, pero además vincula la infraestructura con el crecimiento del Valle del Hidrógeno Verde, que atraerá a directivos e ingenieros que necesitan una conexión rápida. Para el profesor y doctor Andújar, la clave de la viabilidad radica en que “el proyecto es de carácter privado, y ningún empresario lo abordaría si no estuviera contrastado”.

Para el portavoz de los guías turísticos es igual de evidente esta rentabilidad. Salvador Ponce afirma que la rentabilidad del proyecto va más allá de los hoteles: “La relación entre inversión y beneficio sería mucho mayor que en cualquier otra infraestructura que se quiera traer a la provincia”, y resalta que el proyecto no costaría “ni un céntimo de dinero público”.

El Aeropuerto Cristóbal Colón no sería simplemente una pista de aterrizaje: sería un vector de cambio que combina transporte de pasajeros, un ‘hub’ agroalimentario y un nodo de energías renovables. A ojos de sus impulsores y los expertos consultados, Huelva tiene la oportunidad de dejar de ser “la descubridora por descubrir” y de dotarse de la infraestructura que cohesionaría su potencial turístico, logístico y energético. Como resume el socio y promotor Alfredo González, “el onubense es emprendedor, pero, a veces, parece que se ha quedado dormido y, con el aeropuerto, la provincia podría por fin despertar”.

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