La Santísima Virgen de la Bella amanece entronizada en el altar mayor de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Lepe, para dar comienzo al triduo preparatorio de su anual y tradicional romería.
Durante estos cultos, la Santísima Virgen luce algunas de sus joyas más destacadas: las coronas de Juan de Lepe; los pendientes de platino y brillantes del siglo XIX, a juego con el colgante que porta en su pecho; la pulsera conocida como “la del Indio”; el cetro, ejecutado por el joyero cordobés Manuel Valera en 2024 y realizado con joyas donadas por el Cano la Jogaita; el rosario de Encarnación Gómez; la medialuna de oro y la cruz del mundo, cinceladas por el taller de Fernando Marmolejo en 2008, entre otras.
El exorno floral está compuesto por un variado de rosas, claveles y lilium oriental en tonos rosa, coral, crema, cereza, granate y blanco.



















