La Hermandad del Santo Entierro ha realizado en la noche del Viernes Santo su estación de penitencia desde la Iglesia del Carmen, llenando las calles de Trigueros de silencio, recogimiento y fervor. Numerosos vecinos y visitantes se han congregado para acompañar a la cofradía en uno de los momentos más esperados de la Semana Santa, en una salida marcada por la solemnidad y el respeto que caracteriza a esta jornada.
El paso del Cristo del Carmelo ha sido uno de los grandes focos de atención al conmemorar su XXV aniversario, luciendo con especial esplendor en una efeméride muy significativa para la hermandad. Junto a él, el Cristo Yacente, dispuesto en su histórica urna de 1755, ha vuelto a sobrecoger a los presentes con su imponente presencia, protagonizando uno de los instantes más emotivos del recorrido procesional.
Cerrando el cortejo, el paso de palio de Nuestra Señora de la Soledad ha puesto el broche final a la estación de penitencia, avanzando con elegancia entre marchas procesionales y el respeto del público. La Hermandad del Santo Entierro ha vuelto a ofrecer una muestra del profundo arraigo de la tradición cofrade en Trigueros, en un día que quedará en el recuerdo de todos los asistentes.



















