La noche del Miércoles Santo volvió a teñirse de recogimiento y solemnidad en Ayamonte con la salida procesional de la Hermandad de Excombatientes, que puso en la calle a Padre Jesús de la Pasión y a la Virgen de la Paz. A las 21:00 horas, las puertas de la Parroquia de las Angustias se abrían para dar comienzo a una estación de penitencia marcada por la devoción y el profundo sentir cofrade que acompaña a esta corporación en cada paso.
A lo largo del recorrido, la hermandad fue repartiendo fe por las calles ayamontinas, dejando estampas de gran belleza y recogimiento. Uno de los momentos más especiales se vivió, como cada año, en su paso por el Convento de las Hermanas de la Cruz, un enclave emblemático donde el tiempo parece detenerse y donde la oración se hace aún más intensa. Allí, entre la intimidad del entorno y la emoción contenida, se produjo uno de los instantes más sobrecogedores de la noche.
La estación de penitencia de este 2026 tuvo además un marcado carácter emotivo para la Junta de Gobierno, que afronta su último año de mandato. Especialmente significativo fue para su hermana mayor, Maribel Díaz, quien, tras ocho años al frente de la hermandad, vivió esta salida con un sentimiento agridulce, sabiendo que pronto cederá el testigo a nuevas generaciones. La procesión, que se prolongó hasta las 2:30 de la madrugada, se convirtió así en un reflejo del legado construido durante estos años, marcado por el compromiso, la fe y el amor a sus Sagrados Titulares.



















