La Aldea del Rocío ha sido escenario este fin de semana de un ejemplo de unión y cooperación entre las hermandades rocieras de la provincia de Huelva, que se han dado cita en la V edición del Vía Crucis rociero, una convocatoria que vuelve a poner de manifiesto la profunda devoción que despierta la Virgen del Rocío en toda la provincia.
Esta quinta edición, organizada por la Hermandad del Rocío de San Juan del Puerto, ha estado marcada por varias novedades. La más destacada ha sido que, por primera vez, el rezo del Vía Crucis se ha celebrado dentro de la propia aldea, debido a que las recientes inclemencias meteorológicas han impedido realizar el recorrido habitual por los caminos.
Otra de las principales novedades ha sido el estreno de la cruz que portan los participantes, una pieza donada por la Hermandad del Rocío de Gibraleón, gesto que refuerza los lazos de fraternidad entre las distintas hermandades y simboliza su fe compartida en torno a la Virgen del Rocío y su Santísimo Hijo.
El acto ha vuelto a demostrar que la fe y la devoción rociera trascienden el tiempo de romería, manteniéndose vivas también durante la Cuaresma, cuando el amor por la Blanca Paloma continúa latiendo con fuerza entre los fieles.


















